Recuerdos del Ayer

Recuerdos del ayer-UP45Hay recuerdos capaces de sacar la mejor de las sonrisas, sencillas cosas que formaron parte de un ayer, no tan lejano en el tiempo pero a años luz en el espacio, porque hablan de un mundo prácticamente inexistente más allá de la memoria.

Son recuerdos con sabor a azúcar, como los chicles Niña o Cheiw, de fresa ácida o clorofila, las porras Kojak, que teñían la lengua y los labios de rojo intenso de tanto chupar para llegar al chicle que estaba dentro. Los caramelos Pez, las monedas de chocolate, los merengues y negritos, pasteles hechos con sobras que sabían a gloria. Leer más

Así no se hace país

Así no se hace país-up45Una entrevista de Antonio Banderas arrasa en las redes sociales, es un canto al esfuerzo, al trabajo y al derecho humano a equivocarse. Desvela como el 75% de los españoles aspira a ser funcionario, “Y así no se hace país, se hace con gente que se la juega”. La afirmación se ha hecho viral para gloria de quien no ha tenido reparos en decir lo que otros piensan y callan por miedo a posicionarse y levantar ampollas. Por estas tierras, ya se sabe, resulta más rentable permanecer en silencio, alejarse de terrenos pantanosos.

Y si unos quieren ser funcionarios, los más pequeños sueñan con convertirse en futbolistas pero no del montón, nada de mediocridades, se trata de ser grandes estrellas, de seguir la estela de los que más cobran, se lucen, exhiben. Esos que, sin importar si apenas saben hablar ni cómo lo hacen, sientan cátedra allá donde van, tienen en sus manos los destinos profesionales de terceros, mercadean con todo lo habido y por haber y sin pararse a pensar en los ojos de cuantos les admiran, hacen de valores como la deportividad, el compañerismo, la lealtad, la honestidad, y un largo etcétera, un clinex de usar y tirar. Leer más

Tiempos confusos

Tiempo confusos - UP45

Foto: Mercedes De Soignie

Vivimos tiempos confusos, donde los padres sobreprotegemos a los hijos. No les exigimos por temor a que se depriman, ya se encargará de eso la vida. Para que no descubran demasiado pronto, cuando aún hay tiempo, que sin trabajo y esfuerzo nada se consigue. Para evitarles problemas físicos por acarrear excesivo peso, ahí están siempre los sacrificados padres y abuelos dispuestos a cargar como burros mientras los niños van de brazos caídos. Para que no se cansen por caminar, sin importar la distancia ya cogemos el coche aunque tardemos más, nos volvamos locos a la hora de aparcar y al final  lleguemos, allá donde vayamos, en el último momento con la lengua fuera, el bolso, la cartera, el bocadillo y el niño. Leer más

Cuando correr no se llamaba running

Cuando correr no se llamaba running´-UP45Corro desde hace mucho tiempo, cuando aún no se llamaba running, no estaba de moda y nada tenía que ver con la tecnología. Entonces, no se requería estilismo alguno, las zapatillas no exigían un análisis técnico y uno decidía correr como el medio más económico de superar adicciones: a la comida, al tabaco, a la mala vida.

Corro tan despacio que iría más rápido caminando, pero aún así corro haciendo gala de la fortaleza mental necesaria para resistir, aunque las piernas no parezcan aguantar y la mente apele a lo absurdo de correr, sin necesidad de llegar a ninguna parte.

Y además lo hago sola, por puro egoísmo, para no tener que depender de nada ni de nadie, para no compartir mi tiempo, tampoco mi soledad, mis codiciados silencios, la satisfacción del maloliente sudor, de superar los terribles primeros minutos cuando el cuerpo, arrogante, recuerda los años, los excesos. Esos mismos que obligan a seguir corriendo. Leer más

El silencio de la cobardía

Radio Encubierta. UP45No se las veces que habré visto la película Radio Encubierta y, aún así, sigue entusiasmándome a la vez que me conmueve. La música, el rock and roll, movilizando un país más allá de formalismos y convencionalismos, hasta convertirse en un poder fáctico capaz de doblegar al institucional.

Y mientras aún dura el subidón de adrenalina fruto de ver ganar a los mejores, a quienes luchan por defender credos fuera de lo establecido sin amilanarse por los precios ni las pérdidas personales que estos puedan acarrear, me invade una profunda nostalgia no exenta de decepción. Leer más

Aprender a decir adiós

Soñar con la eterna juventud, con vivir sin cambios ni sobresaltos,Aprender a decir adiós. UP45

capaces de volar e imaginar sin límites ni horarios.

Sentirse protagonista de aventuras sin fianzas ni embargos,

ignorantes al sufrimiento de perder frente a la vida que no se detiene por nada ni nadie.

Hacerse mayor, crecer por dentro cuando por fuera hace tiempo que una es más o menos igual, obliga a saber decir adiós.

A veces no es tanto aprender como asumir … Leer más

Mejor la televisión que mil palabras

Mejor sin palabras-UP45No siempre tenemos lo que merecemos pero sin duda, en numerosas ocasiones, lo buscamos e incluso lo ganamos a pulso. Cada vez es mayor el clamor popular renegando de la sociedad actual, de las costumbres adquiridas, de la modernidad mal entendida y sin embargo nadie parece dispuesto a hacer un ejercicio de reflexión, tomando medidas de puertas para adentro, en el entorno más inmediato. Solo hablamos y escribimos sobre todo ello, de forma reiterada, hasta aburrir. Cómo nos gusta hablar y cuánto cuesta actuar. No se trata de embarcarse en grandes empresas, en hacer frente al mundo sino en comenzar por lo más cercano, nuestra familia. Ya llegarán otras metas.

Nos quejamos de que los niños ya no saben jugar pero inducimos a nuestros hijos a sentarse a disfrutar de juegos virtuales; Les privamos de la lectura de los tradicionales cuentos infantiles para enchufarles dibujos animados en la tablet; Justificamos el no leer por falta de un tiempo que perdemos cotilleando en las redes sociales y ahora parecemos dispuestos a renunciar al placer de reunirnos para hablar e incluso mirarnos a los ojos, atraídos por las pantallas de televisión que se multiplican en los lugares públicos cuan champiñones bajo la lluvia.

A cualquier hora, en bares, cafeterías pero también en comedores y terrazas, enormes pantallas, varias en la misma estancia, con sonido o sin el, nos alienan hasta hacernos enmudecer.

Dispuestos a disfrutar de la compañía, del tiempo libre lejos de las preocupaciones, con la firme intención de romper rutinas, con ganas de hablar de lo divino y también de lo humano acabamos comentando, resignados, la penosa programación, el decepcionante panorama político cuando no, los dimes y diretes del famoseo o de los habitantes de la galaxia futbolística.

Una recuerda la polémica suscitada cuando los televisores irrumpieron en las casas, amenazando, se decía, la convivencia. Las familias se sentaban entonces frente a “la caja tonta” sin más. Atrás quedaban las reuniones en torno a la mesa para comentar incidencias, intercambiar pareceres u opiniones, hacer bromas.

Deberían vernos ahora salir de casa, dispuestos, a priori,  a disfrutar de personas con las que compartimos aficiones, sinergias e incluso sentimientos, para terminar enzarzados en una encarnizada lucha por hacernos oir, por entendernos, por encima del sonido del aparato que te ha tocado enfrente.

Y aun, en el hipotético caso de conseguir ponerse de acuerdo con el resto de los clientes, probablemente el hostelero de turno no se avenga a apagarla por alguna incomprensible norma, que no razón, aún sin  descifrar. Una sola vez intenté hacerme entender para acabar desistiendo ante lo absurdo de la situación.

 

El precio de la incultura

El precio de la incultura-UP45En la era de la imagen, habitantes en el mundo de la tecnología, viajeros por la inmensa red que nada sabe de límites y horizontes, guardianes de nubes cargadas de recuerdos, legados del pasado presente y futuro, fervientes creyentes de las redes sociales,  de que un gesto o un emoticono valen más que mil palabras. Tal vez por eso, nos hemos olvidado de conocerlas, cuidarlas y de cómo utilizarlas.

En aras a una modernidad mal entendida, arrinconamos la cultura y el lenguaje para centrarnos en discursos vacíos de contenido y hasta de la más elemental sintaxis. Preocupa más la provocación dañina, el tono irreverente, la manifiesta falta de educación, cuando no de respeto, sin importar el orador y qué representa, el estrado o escenario.

El protagonismo que ofrecen los nuevos canales, las redes sociales, con su accesibilidad e inmediatez nos engancha al permitirnos alcanzar una cuestionable y banal celebridad. Amparados en la osadía de la ignorancia, en la impunidad de la falacia y el delito, opinamos de todo, de todos, sin pensar y mucho menos calibrar las posibles repercusiones, comprobar la veracidad o contrastar opiniones. No importa el contenido tan solo los tweets, me gustas, ser viral es una meta a alcanzar, una forma fácil y rápida de alcanzar la popularidad anhelada que nos lanzará al estrellato en este circo que hemos montado donde crecen los enanos. Leer más

El nombre de los sueños

Foto up45

Foto: Rebeca de Soignie

Me llamo Lebasi, un nombre original que casi seguro nunca antes habrás oído ….. “Diferente porque así soy yo”.

Cuando era niña, en el colegio, sentía que Isabel era simplemente un nombre más, como tantos otros, sin ninguna identidad. Decidí buscar uno alternativo y así comencé a confeccionar largas listas en cualquier momento libre, en clase, en casa, delante de un café. Me acostumbré a tener siempre a mano una libreta y la búsqueda se convirtió en obsesión aunque de poco sirvió.

Pasaron semanas, meses hasta que un día de tantos, cuando las posibilidades parecían ya agotadas, jugando con mi nombre lo escribí al revés. Lebasi, cómo no lo había pensado antes. Era perfecto, original, nada convencional, como yo.

Una vez encontrado comenzó la ardua labor del cambio. Nadie lo entendía, incluso se reían pero convencida de lo que quería, no cejé en el empeño. En casa, en el colegio, con los amigos, lo repetía una y otra vez. Me llamo Lebasi. Decidí no contestar, ni tan siquiera mirar cuando se dirigían a Isabel. No sabía quien era aquella persona e ignorarla resultó ser lo más fácil. Leer más

Día internacional de la Mujer

Mujer UP45Hay fechas señaladas, tal vez por toda la carga social y mediática que conllevan, propensas a la reflexión o al menos así debería ser. El día Internacional de la mujer es, sin duda, una de ellas y deberíamos reflexionar, de puertas para adentro, sobre el grado de igualdad que aplicamos en nuestras vidas y relaciones tanto en el círculo familiar, social como laboral.

Es momento para analizar la equiparidad en nuestros hogares a la hora de afrontar tareas domésticas, en todo lo referente a los hijos y su educación, e incluso en ciertos compromisos u obligaciones sociales. Dejar a un lado argumentos como “Acabo primero haciéndolo yo”,  “por no aguantarlo”, “Lo deja peor que lo encuentra”; justificaciones parapetadas tras el stress del trabajo, la falta de maña o paciencia o ese alarde de sacrificio femenino, al que somos genéticamente propensas,  encaminado a la renuncia personal en aras a una desigual e injusta concordia que, en demasiadas ocasiones, todo lo perdona y olvida. Leer más